24 de febrero de 2024

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(20minutos.es) De apagones por zona hasta olas monstruo: un experto del CSIC analiza tres escenarios ante un gran apagón

Hace unos días Antonio Turielinvestigador del CSIC de oceanografía física y recursos naturales, y autor desde hace 11 años del blog The Oil Crash, explicaba en un post el concepto de olas monstruo en el entorno eléctrico, partiendo para ello del concepto de las olas monstruo que se producen en el mar.

Con ello pretende arrojar luz sobre uno de los temas de actualidad: el gran apagón. Como ha contado a 20 minutos en una entrevista, “cuando se habla del gran apagón, se habla de que se pueden producir tres escenarios: uno más simple, que podría pasar o no en España este invierno; un segundo, en el que hay mucha inestabilidad en la red y es el escenario de referencia que manejan en Europa; y un tercero que sería la ola monstruo, el peor de todos, en el que se produce una perturbación muy grande en la red eléctrica y se propaga muy deprisa”.

A principios de octubre, las Fuerzas Armadas de Austria difundieron un vídeo en el que se quería informar a la población sobre la correcta actuación en caso de que se produjera un gran apagón eléctrico en todo el continente. Este proyecto desarrollado por el Ministerio de Defensa de Austria ha hecho saltar las alarmas en todos los países de Europa. 

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Sin embargo, como explica Turiel “Alemania, Austria y Suiza, que pertenecen a una red de alta tensión junto a otros países del continente, pero son los que han dado la voz de alarma; el problema que tienen es que se han interconectado a esta red muy rápidamente y no han puesto sistemas adicionales de estabilización suficientes. No solo tienen por qué ser baterías, sino que podían haber incluido volantes de inercia, sales fundidas o líneas de corriente continua. Pero no se instalaron tantos por su coste, aunque tampoco son unos precios prohibitivos”.

Como informaba el investigador, hace unos años la red contaba con pocas centrales con mucha potencia, muy pesadas, mucha inercia, y más fáciles de controlar, pero ahora que se apuesta por las energías renovables, las centrales son más pequeñas y con características más especiales. Esto significa que es más difícil sincronizarlas, que se debe hacer un esfuerzo adicional, en el que entran en juego los sistemas de estabilización. 

 

Sin embargo, lo que se ha estado haciendo es que “cuando había problemas de inestabilidad, se debía compensar con sistemas que pudieran aportar fuerza rápidamente, y las dos únicas centrales que pueden reaccionar rápido son las centrales de gas de ciclo combinado y las hidroeléctricas.”

Actualmente, Rusia y Argelia han llegado a sus máximos de producción de gas, incluyendo que en este último país, el consumo interno crece muy deprisa, con lo cual cada vez exporta menos gas; hay un problema de abastecimiento. Es por ello que para estabilizar la red, países como Alemania se han servido de centrales hidroeléctricas, como también ha pasado este verano en nuestro país. Sin embargo, Antonio explica que “en España, el problema que tienen ellos con la red eléctrica no se puede dar, pero a pesar de eso necesitamos estabilizar nuestra red”. Esto es porque España está interconectada al resto de países del continente, pero “es una conexión más pequeña”.

“La probabilidad de un gran apagón en España yo diría que es nula, porque el peor escenario que puede producirse, y es súper raro, es que vayamos justos de gas, sobre todo al final del invierno y que suceda una inclemencia como Filomena, que entonces habría un exceso de demanda y de capacidad para cubrirla. Ante esto, lo peor, peor, peor que puede pasar es que se llevaran a cabo apagones selectivos o rotatorios. Esto se produciría después de que a las empresas con contratos interrumpibles se les hubiera cortado el suministro de luz. Si ya no queda más remedio, se llevarían a cabo apagones bien en una zona localizada o bien apagando una zona del país durante unas horasposteriormente otra y así sucesivamente, que es lo que pasa ahora mismo en China, India o Sudáfrica, para proteger la red eléctrica. Este sistema es molesto, pero no causa averías ni es un problema tan grave ni de lejos; quita la luz en un momento puntual o bien unas horas al día de manera periódica, pero no más” explicaba Turiel.

Antonio Turiel, investigador del CSIC
Antonio Turiel, investigador del CSIC
Antonio Turiel

En el caso del resto de países de Europa, lo que podría pasar es que la red sufra inestabilidades, “se produzca un efecto cascada y se empiecen a caer todos los subsistemas, porque digamos que el problema se va propagando y se acaba cayendo toda la red. Si esto pasa, ponerla en marcha requeriría de un par de días (ya que se utiliza corriente alterna). Un generador eléctrico del tipo que sea, básicamente va oscilando 50 veces por segundo y cuando añades el segundo generador, tiene que estar perfectamente sincronizado con el primero, deben ir a la vez, y eso lleva tiempo, sobre todo al principio. En un país hay bastantes generadores, por lo que pasarían un par de días” declaraba Turiel.

Lo que peor podría pasarle a estos países es el tercer escenario, en el que se produce una “ola monstruo”. En este el miedo no se tiene a que se caiga la red, sino a que pueda romperse algo de ella. “Pequeñas oscilaciones se propagan por toda la red, y en un momento dado se genera una sobretensión inesperada en un sitio, muy grande y en muy poco tiempo, y a los sistemas no les da tiempo reaccionar”.

Como explicó el investigador, debían haberse implantado más sistemas de estabilización, porque ahora la solución es “parchear” la red y también está el problema del suministro de gas y las centrales hidroeléctricas. Esto ha servido para tener mayor conocimiento sobre como implantar la energía renovable en nuestro país de una manera correcta, a lo que Turiel añade que “no es que no tengamos tiempo para reaccionar, sino que no tenemos tiempo para procrastinar”.